jueves, 28 de julio de 2011

EL NEGOCIO DE LA ALIMENTACIÓN NATURAL



Qué son los alimentos naturales?
Se puede asociar la idea de alimentos naturales a los alimentos de origen vegetal que han sido cultivados ecológicamente o a los animales que se han criado sin ser sometidos a ningún tratamiento para engordarlos y han pastado en un medio natural.

Los alimentos naturales no incluyen bajo ningún concepto alimentos transgénicos o que se han cultivado o criado utilizando químicos, pesticidas, aditivos y otros procesos no saludables que suele emplear la industria agro-alimentaria. Tampoco incluyen el azúcar, que a menudo se encuentra en las conservas o panificaciones "naturales".

Se podría argumentar que los alimentos naturales se hallan expuestos a contaminantes provenientes del medio-ambiente, o que la agricultura ecológica carece de total fiabilidad, o que el agua empleada para el riego de los vegetales puede ser no del todo pura. Y esto, desgraciadamente, puede ser cierto en bastantes casos debido al estado actual del medio-ambiento en nuestro planeta. Pero aún así, la calidad de los alimentos que han sido cultivados sin ningún pesticida ni tratamiento químico y sin ser modificados genéticamente es muy superior a la de los que sí se han cultivado adulterados. Por ello es importante consumir alimentos ecológicos o que han sido cultivados en la propia localidad, y sobretodo conocer el origen de los alimentos que tomamos.

De alimentos derivados y procesados:

Hoy en día, hay un sinfín de alimentos derivados de la proteína animal, de los cereales y otros vegetales que pueblan las estanterías de las tiendas. Algunos ejemplos son las salchichas, los quesos industriales, la mayor parte de los embutidos, los helados… ya que, aunque contienen carne o leche, estos productos son más bien sustitutos de los anteriores altamente procesados y contienen muchos aditivos.


Sucede lo mismo con algunos sustitutos de alimentos vegetales como los derivados de la soja. Ya de por si, debido a las leyes que impiden a los agricultores guardar sus semillas en cada vez más países, es difícil asegurar que la soja no haya sido contaminada por cultivos transgénicos colindantes aunque quienes la cultiven lo hagan en base a técnicas biodinámicas. Si además, la soja se procesa junto a otros ingredientes como el aceite de palma, almidones, levaduras y en ocasiones químicos, los alimentos como las salchichas de tofu, el embutido de soja, las hamburguesas pre-cocinadas, las cremas de soja tipo queso para untar, etc..son productos derivados que no resultan ser alimentos propiamente dichos debido al proceso de refinamiento por el que pasan, siendo muy pobres en nutrientes esenciales para la salud humana y en energía . El problema es que se venden como alimentos “naturales” y si sus ingredientes son biológicos, entonces, pueden parecer sanos en comparación a las salchichas industriales elaboradas con a saber qué partes del cerdo o a los quesos para untar hechos con químicos, pero no lo son en absoluto.

Por ello, sea cual sea el tipo de proteína de las que se compone nuestra dieta, ya sea animal o vegetal, es importante tomarla en su forma “integral” y no adulterada: legumbres, pescado que no sea de acuicultura, y en el caso de que se tome ocasionalmente carne, que sea ecológica, reconociendo la parte del animal a la que pertenece (y tener cuidado con las hamburguesas, salchichas y la carne picada en general).

Del efecto energético y apegos a los alimentos procesados

Hoy en día podemos hablar de la aparición de un “boom” alimenticio, ya no sólo por la variedad de productos frescos que encontramos en los mercados sino haciendo referencia a las toneladas de “alimentos” con la etiqueta “natural” o “sano/saludables”. que aparecen en las estanterías de las tiendas ante los cuales cabe reflexionar antes de cargarlos en el carro y preguntarse:
¿ Lo necesito para nutrirme?
¿Cuáles son los ingredientes?
¿Por qué me siento atraída/o por este producto?
¿Por cuántas industrias ha pasado y cómo afectan al medio-ambiente?

Al elegir alimentos, se suelen manifestar apegos emocionales que provienen de memorias de lo que se comía en la mesa familiar, en el comedor escolar, procedentes de la gastronomía del lugar en el que nos hemos criado o vivimos.
También la comodidad y facilidad para cocinarlos es un factor muy importante ya que las obligaciones laborales engullen actualmente mucho del tiempo que antaño se tenía para cocinar. Por ello, la tendencia a comprar comida preparada o pre-cocinada va en aumento, incluso en el sector de los alimentos biológicos y de origen vegetal. Éste es un factor clave a tener en cuenta si queremos preservar nuestra salud. Los alimentos pre-cocinados sean vegetales, biológicos o bendecidos, carecen de vitalidad, de ki o energía vital ya que el hecho de calentarlos no es suficiente para que nos aporten una energía vibracional alta. Los alimentos que nos la proporcionarán siguen siendo los integrales, frescos y recién cocinados con cariño y atención.

El negocio relacionado con la soja:
La industria de la soja no desperdicia ninguna oportunidad cuando ve que puede obtener algún beneficio. El marketing que existe en torno a los productos de la soja es a la vez oportunista y engañoso. Numerosas marcas emplean mínimas cantidades de soja en sus yogures o leches, exaltando posibles propiedades y beneficios de este ingrediente, e incluso apoyando sus campañas de venta con estudios sobre dichas propiedades, detrás de los cuales está la industria agro-alimentaria y su afán -falto de toda ética- por vender, vender y vender. A menudo estas campañas de “concienciación” sobre los beneficios de la soja se acompañan de la comercialización de nuevos productos derivados de la soja como las salchichas, hamburguesas, cremas para untar, etc, que usurpan el puesto de los alimentos de verdad, es decir sin procesar y frescos, realmente beneficiosos para nuestra salud.

El impacto de estos pseudo-alimentos en la salud de los y las consumidor@s de alimentos naturales y saludables es pésimo ya que numerosas personas vegetarianas y veganas los toman como sustitutos o como alimentos en sí, y en un plazo relativamente corto esto empieza a afectar a su nivel de energía vital, disminuyéndolo y con el transcurso de los años y la insistencia en el consumo de estos derivados de la proteína vegetal, también afectará a su salud. Es paradójico que personas con supuestos ideales ecologistas, naturistas y anti-violentos con los animales, recurran a productos industrializados, procesados y se dañen a sí mismas de esta manera a la vez que perpetúan las memorias de su consumo pasado de carne.

Si una persona decide ser vegana ha de cuidar el aporte de proteínas, y es la combinación de un cereal integral y una legumbre en la misma cocción la que aporta todos los aminoácidos necesarios para el organismo, siendo estos productos, alimentos auténticos de la tierra, totalmente integrales y ancestrales.

Nutrición bioquímica versus nutrición holística

La nutrición como ciencia no debería de utilizarse para valorar lo sanos que son ciertos alimentos en base solo a sus propiedades nutricionales. Sería mejor valorar la conveniencia o inconveniencia de los alimentos según nuestro sentido común y observar cuáles son nuestras tradiciones gastronómicas ancestrales.

A menudo encontramos sentencias como: “Un estudio realizado en la Universidad Complutense de Madrid, recomienda a los padres incluir tres helados por semana en la dieta de sus hijos para evitar la carencia de carbohidratos y nutrientes en sus organismos.”  (http://www.lasalud.com.mx/2011/04/25/Nutricion/Helado.C.una/8510.html )

Esto nos permite evaluar que la ciencia nutricional moderna por sí sola no es fiable para hacer elecciones dietéticas saludables. Se ha de ser cauto/a a la hora de basar las elecciones alimenticias. Recurrir a la gastronomía tradicional junto al sentido común y a conocimientos científicos sobre nutrición suele dar resultados más completos y fundamentados.

En la medida de lo posible, emplear en nuestra cocina alimentos ecológicos (o sin pesticidas), integrales, frescos, cultivados en la propia localidad y que no hayan pasado por industrias ni manufacturas, es hoy por hoy, un compromiso que deberíamos de asumir tanto por nuestro propio bien como para el bien del medio-ambiente. Es de vital importancia recuperar el hábito de comprar primero a los productores y de cocinar para un@ mism@ y para la familia. Solo es necesario querer dedicar un tiempo a ello y que esto sea una prioridad en nuestra vida.



Licencia Creative Commons
El negocio de la alimentación natural por Agnes Emnuelle Perez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.


domingo, 17 de julio de 2011

¿EN QUÉ DIFIERE LA MACROBIÓTICA DE OTROS SISTEMAS DE ESTUDIO DE LA VIDA?

Este escrito de Fred Pulver, con el que coincido en opinión, demuestra que la macrobiótica, usada a través el Principio Unificador como fundamento, no es una doctrina rígida ni se puede encasillar en pautas intelectuales concretas para todo el mundo. La aplicación del Principio Unificador según un@ practica el estudio de un@ mism@ y se observa como persona con características particulares hace de la macrobiótica una práctica que se amolda a las propias necesidades para ayudarnos a estar mejor en cualquier momento y en cualquier lugar.




Alguien me ha hecho una buena pregunta:
- ¿Por qué no llamar la macrobiótica “estilo de vida saludable?

La macrobiótica se ha construido en base al estudio y a la aplicación del Principio Unificador. Esto es importante y exclusivo de la macrobiótica. Otros caminos que no están basados en este principio pueden funcionar para algun@s, algunas veces, pero no siempre. Cuando se aplica correctamente, creo firmemente que la macrobiótica puede funcionar para tod@s, en cualquier lugar y siempre.

problema es que solo un@s poc@s se toman el tiempo de estudiarla con profundidad para poder alcanzar el punto en que llega a funcionar siempre. De todos modos, si lo que deseais más que cualquier otra cosa es la verdadera libertad, libertad es lo que encontraréis al final de vuestro estudio y práctica de la macrobiótica, y así mismo, también encontraréis salud y paz en el Orden del Universo.

La macrobiótica se define como “el estudio de cómo vivir una gran vida”. Ésta es una linda sinópsis de lo que es la macrobiótica, y de que el nombre que le dio Ohsawa fue una buena elección.

A continuación, expondré algunas características particulares que hacen de la Macrobiótica un estilo de vida único:

1) La macrobiótica se ha construido en base al estudio y a la aplicación del Principio Unificador. Ésta es la diferencia fundamental, importante y exclusiva de la macrobiótica. Sin este principio-guía basado en el Orden del Universo, otras opciones podrán funcionar puntualmente en algunas personas, pero no en todas las personas, siempre.

2) Otros sistemas basados en conceptos intelectuales intentan establecer pautas rígidas para la selección y la preparación de los alimentos. La única norma que hay en la macrobiótica es que los alimentos seleccionados han de ser preparados de acuerdo con nuestras necesidades personales que están en constante cambio. Ésta es la razón por la que la macrobiótica funciona siempre para todo el mundo cuando se la ha entendido profundamente y se la aplica en base al cambio constante al que estamos sujetos.

3) La meta de la macrobiótica es conducir a todas las personas hacia la comprensión del Orden del Universo. Otros sistemas con fundamentos dietéticos están más basados en conseguir la salud que en esta meta propia de la macrobiótica. De hecho, la macrobiótica cree que el signo una salud verdadera es el reconocimiento del Orden del Universo y de la manera en que tod@ podemos vivir en armonía con él.

4) Ningún otro sistema dietético reconoce el valor y la importancia de los cereales integrales como alimento principal, y de las legumbres como segundo alimento más importante para el bienestar de los seres humanos que viven en zonas del planeta con climas templados y tropicales. Estos alimentos son relmente “la base de la vida” y son un soporte mucho más adecuado para el bienestar que el que puede aportar cualquier otro alimento.

5) Ningún otro sistema dietético contempla variaciones según el clima en el que vivimos, la estación del año, y la disponibilidad de alimentos cultivados en la propia localidad, ni tiene en cuenta la constitución y la condición de las personas al cocinar. Esta atención especial hacia las características individuales es también exclusiva de la macrobiótica. En macrobiótica no existe la premisa “una sola dieta para todo el mundo”, sino una comprensión profunda de como ir variando la dieta que elegimos y de ir variando también las técnicas culinarias de acuerdo con nuestras necesidades cambiantes.

6) La macrobiótica reconoce y agradece que las necesidades nutricionales de las personas cambien a lo largo de sus vidas. Ningún otro sistema permite que las dietas cambien, ni tampoco incluye pautas sencillas para poder ajustar nuestra alimentación a nuestras necesidades.

7) Ningún otro sistema es tan flexible como la macrobiótica, que no descarta nada. Al no estar fundamentados en el Principio Unificador que a su vez se basa en el Orden del Universo, otros sistemas no pueden ajustar con facilidad y flexibilidad la dieta, acomodándola a los cambios de condición en las personas.



Publicado por Fred Pulver el 7 de Julio de 2011 en Facebook
Traducción: Agnès Pérez

sábado, 16 de julio de 2011

POCAS COMPAÑÍAS SE ESTÁN APODERANDO DE LA AGRICULTURA

Vandana Shiva denuncia los daños de la globalización al servicio de las grandes compañías, en particular de la alimentación. Es doctora en Física y fundadora de la asociación Navdanya, institución dedicada al apoyo científico a causas medioambientales y la protección de los pueblos autóctonos contra la biopiratería y la invasión de los transgénicos:


En este vídeo se fusionan dos vídeos breves de Vandana Shiva encontrados en los canales de eon3 y ChallengingMedia:



miércoles, 6 de julio de 2011

UTILIZAR EL YIN Y EL YANG DE MANERA SINTOMÁTICA PUEDE SER FATAL


De manera natural, las personas más yin harán un mayor énfasis en el yang debido a su condición y las persona más yang enfatizarán el yin también debido a su condición. He observado que vemos el mundo, nos vemos a nosotr@s mism@s y al Universo de manera subjetiva hasta que llegamos a disolver el nudo prieto del ego que nubla o tiñe nuestra visión.

Estamos bastante acostumbrad@s a aplicar las enseñanzas del principio unificador con el objetivo de lograr el juicio supremo, que es el final del dualismo a través del concepto de que esto o aquello es bueno o malo. Si alguien está más yin, pensará que el yang es bueno porque su experiencia le dice quE es bueno para él o ella. Lo mismo sucede con el opuesto: cuando una persona está demasiado yang, pensará que lo bueno es el yin ya que le hace sentir mejor. Esto es usar el yin y el yang de manera sintomática.

Creo que George Ohsawa y Herman Aihara fueron ambos víctimas de esta manera de pensar dualista o sintomática. Si intentamos usar la macrobiótica de manera sintomática, utilizando el yang para tratar el yin, o usando el yin para tratar el yang, nosotr@s también nos convertiremos en víctimas de este pensamiento dual más tarde o más temprano. Necesitamos trascender esta limitación y empezar a ver la vida como un paso del yin al yang, del mismo modo que los latidos de nuestro corazón pasan de la sístole a la diástole. Idealmente necesitaríamos aprender a navegar en nuestras vidas alternando entre el yin y el yang de manera fluida y armoniosa. Cuando lo conseguimos, entonces experimentamos una vida más fácil.

El problema que he observado en tantas personas que se consideran a sí mismas Macrobióticas es que hiper-intelectualizan o conceptualizan lo que en esencia no es un concepto ni se puede intelectualizar. La verdadera macrobiótica es una experiencia de vida, no un juego intelectual.

Es frustrante a veces, ser testigo de la prevalencia de esta versión predominantemente intelectual de la Macrobiótica. Tal intelectualización para algunas personas es un punto de partida, ya que gran parte de la educación moderna se basa en la formación del intelecto. Pero esta no es la Macrobiótica real, y si la gente sigue intelectualizando la Macrobiótica, se perderá totalmente su esencia, y no sólo eso, van a terminar con la práctica de una metodología que no se da de por vida en tod@s. De hecho, esta práctica es, en última instancia, fatal si no se abandona, tarde o temprano.

Curiosamente, la mayoría de los profesores de Macrobiótica enseñan que en última instancia, se debe de abandonar la comprensión intelectual de la macrobiótica, pero ¿cuántos realmente logran esto y viven intuitivamente? Tal vez, como escribió Kikuchi, se ven atrapados en las formas duales de los que enseñan, y, finalmente, sucumben ante esta influencia. Tal vez esta es la verdadera lección que se ha de aprender y llegad@s aquí hay que tomarse un tiempo y un espacio para que la Macrobiótica pase a ser parte realmente de la propia vida, una parte tan natural de la vida como el respirar y el dormir. Cuando algo se hace sin pensar en ello, y se escucha lo que el cuerpo quiere en lugar de lo que la inteligencia le dice que haga, se ha llegado a la capacidad de vivir en armonía con el orden del universo, y no en armonía con lo que la mente piensa que es el orden del universo.


ESCRITO POR FRED PULVER. PUBLICADO EN FACEBOOK EL 6 DE JUNIO DE 2011.
Fred ha sido discípulo directo de G.Ohsawa y de H.Aihara. Vive en Colorado (EEUU).




viernes, 1 de julio de 2011

PAUTAS PARA CAMBIAR DE UNA ALIMENTACIÓN TRADICIONAL A LA ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA



ALIMENTOS DE CONSUMO HABITUAL

A)- cereales integrales:
se consumen en cada comida incluyendo el desayuno, regularmente en forma de grano entero, integral ( arroz, cebada, mijo, trigo, avena, centeno, maíz, quinoa, trigo sarraceno ) y ocasionalmente como derivados del trigo, (pastas integrales, cus-cus, bulgur, pan ...), del maíz (polenta, copos...), de la avena (copos), del trigo sarraceno, quinoa... (pastas).
Constituyen el aporte más importante de glúcidos pues son hidratos de carbono complejos que nuestro organismo asimila lentamente.

B)- legumbres y algas: las legumbres ( lentejas, garbanzos, judías, soja...) y sus derivados ( tofu, tempeh, seitán...) son el aporte de proteína, en este caso vegetal, para nuestro organismo. Si las legumbres se cocinan junto con algún cereal ( arroz y lentejas ) nos aportarán todos los aminoácidos que nuestro organismo necesita y si se les añade un trocito de alga kombu las hará más digestivas.
Las algas contienen numerosos minerales esenciales ( hierro, calcio, fósforo...) y suelen tomarse en pequeñas cantidades cocinadas con verduras, escaldadas en ensalada o tostadas a modo de condimento, dependiendo del tipo de alga.

C)- verduras: para un mayor equilibrio se combinarán a diario raíces, verduras redondas, brotes y hojas en distintos tipos de cocción y utilizando diferente tipos de corte, pues cada uno de ellos aporta una energía prpia a nuestro organismo. Son una importante fuente de vitaminas. Cada plato deberá constar al menos de un acompañamiento de verduras aunque lo ideal son dos o tres diferentes ( uno de raíces, uno de verduras verdes al vapor y otro a elegir: crudo, escaldado, salteado, estofado, prensado, macerado...).

D)- sopas o cremas: de verduras con algas, de cereales, con miso o shoyu, ideales para calentar el cuerpo en invierno o deliciosas cremas frías en verano para reponer líquidos. Se puede tomar un bol o dos al día.

E)- aderezos, condimentos, bebidas y semillas: para acompañar cereales o verduras y darle un toque más sabroso y creativo a nuestros platos.
Aderezos: salsa de shoyu, miso, sal marina, vinagre de arroz o de umeboshi, jengibre, limón, ajo...
Condimentos: gomasio, sésamo con polvo de algas, copos de alga nori, ciruelas umeboshi...
Bebidas: en general al seguir una alimentación mayormente vegetal no se suele tener sed, así tomaremos la cantidad de líquido suficiente pera satisfacer nuestras necesidades personales que variarán según la actividad física que realicemos, la humedad de ambiente. Mejor que no sean excitantes ni demasiado aromáticas.
Semillas: de sésamo, calabaza, girasol...mejor tostadas pues se digieren más fácilmente.

F)- productos animales (carne/pescado/huevos): se recomienda principalmente el pescado y otros productos de mar, aunque esto dependerá de las características fisiológicas y de la condición de cada uno/a. (consultar a un/a especialista cada caso particular).

G)- frutas y frutos secos.

H)- productos lácteos:
he aquí un alimento que crea contradicciones entre las diferentes corrientes alimenticias. Lo principal para determinar si su consumo es adecuado o no es nuestra propia tolerancia o intolerancia a este alimento. Vamos a ver lo que nos dicen las siguientes filosofías:
Tibetanos /ayurveda: los tibetanos atribuyen propiedades medicinales a la leche y productos lácteos, variando éstas según el modo en que se tome (yogur, mantequilla o ghee, etc.). distinguen entre diferentes tipos de leche : la de vaca que contrarresta las dolencias pulmonares; cabra, que , alivia afecciones respiratorias y asma; oveja, que cura el flujo vital pero es perjudicial para el corazón y embota la mente; la de yac que acrecienta la virilidad pero es perjudicial para desórdenes de flema y bilis; y burra que cura enfermedades pulmonares pero nubla el discernimiento.
Macrobiótica: los lácteos de animales no son en absoluto aconsejables para nadie pues el alimento lácteo original es el que nos suministran nuestras madres solo durante la infancia, la leche humana, que contiene exactamente todos los nutrientes necesarios para alimentarnos en condiciones, por lo tanto, no tiene ningún sentido alimentarnos con la leche que proviene de un animal con una constitución biológica totalmente diferente de la nuestra y cuyos nutrientes no se asemejan en absoluto a los de la leche materna. Además, nuestros órganos no están diseñados para digerir semejante alimento: a la edad de 4 años dejamos de generar lactasa, enzima digestiva de la lactosa, los lácteos se acumulan formando moco en pulmones (bronquitis), intestinos y ovarios (quistes). Eso por un lado. Luego deberíamos tener en cuenta todas las hormonas y químicos que contiene la leche que se comercializa así como los procesos de pasteurización, homogeneización, etc que alteran su composición.
Grupo sanguíneo: y dependiendiendo del origen cultural (africano, caucásico o asiático), si el grupo es el O: nada o cantidades minimizadas; si es A: muy poca cantidad (p.e: 150gr/semana) salvo si es de origen africano; si es B: ya puede tomar como máximo ½ l. de leche o yogur o 200-250gr de queso a la semana; si es AB: hasta 1l de leche o yogur a la semana y/ o 200-250gr de queso aproximadamente.

A modo de orientación, el gráfico siguiente puede representar un plato básico vegetariano con todos los ingredientes necesarios para mantener el equilibrio fisiológico y energético. A este plato, se le puede añadir proteína animal, frutas, condimentos y semillas, aceites, dulces y bebidas saludables:


La pirámide de Michio Kushi nos enseña la periodicidad en que podemos consumir nuestros alimentos:




PASOS HACIA UNA VIDA MÁS NATURAL:

1eros. pasos.
Come solo cuando tengas hambre y bebe solo cuando tengas sed.
Recréate masticando cada bocado y disfruta del sabor del alimento.
Reduce el consumo de carnes rojas (cerdo, vaca, ternera, cordero, embutidos...) y huevos.
Reduce el consumo de azúcar. Cambia a edulcorantes de asmilación lenta.
Incrementa el uso de pescado.
Reduce el consumo de lácteos y de grasas saturadas.
Incluye en cada comida una ensalada o un plato de verduras.
Reduce el consumo de productos comerciales (congelados, en lata, bollería...) y de comidas preparadas.
Usa más alimentos frescos.
Cocina al menos 1 vez al día.
Cambia algunos ingredientes como:
La sal refinada por sal marina.
Las grasas animales y saturadas por aceites vegetales sin refinar y prensados en frío.
Los carbohidratos refinados (pasta, pan y arroz) por cereales integrales, pasta y pan integral.


2os. pasos:Elimina el consumo de azúcar (blanco o de caña, endulzantes químicos, miel, fructosa, chocolate, pastelería, caramelos, mermeladas con azúcar...).
Elimina el consumo de alcohol y estimulantes (bebidas alcoholicas, bebidas gaseosas químicas, café, té, ginseng...)
Elimina la carne.
Incrementa el consumo de bebidas naturales como zumos de frutas y verduras, infusiones, café de cereales, tés sin estimulantes, cerveza natural, agua mineral...
Toma fruta fresca o seca en lugar de pasteles y dulces.
Incrementa el consumo de verduras y ensaladas (hasta un 30-40% del volumen de tu comida) utilizando variedades locales y a poder ser de cultivo biológico.
Descubre la variedad de proteínas vegetales (seitán, tofu, tempeh, leguminosas).

Un cambio progresivo y con perseverancia es la base para una sólida, sana y duradera forma de vida. Recuerda: tú formas parte de la naturaleza.


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Pautas para cambiar de alimentación by Agnès Emmanuelle Pérez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.