miércoles, 28 de mayo de 2014

Comemos veneno: «El cáncer, la infertilidad y la diabetes son por la comida»



“El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno’”.
Con esta advertencia a modo de carta de presentación, la galardonada documentalista y periodista Marie-Monique Robin nos introduce en el mundo de la agroindustria, su campo de investigación desde hace más de una década, y sobre el que versa su último ensayo: Las cosechas del futuro. Cómo la agroecología puede alimentar al mundo (Península).
Una obra fruto del análisis comparativo de diversos sistemas de producción alimentaria que, en sintonía con otras anteriores como Nuestro veneno cotidiano y El mundo según Monsanto, cuestiona el mito de que la bajada del precio de los alimentos o de que el fin del hambre en el mundo solo son posibles mediante la producción industrial de alimentos. La principal novedad que aporta la autora gala con este último libro es que existe una alternativa demostrable, “más sobresaliente de lo que creía antes de iniciar la investigación”, y que se llama agroecología.

La transición de la agroindustria a la agroecología todavía es posible, explica Robin, pero aun existiendo la voluntad política necesaria para propiciar los cambios legislativos que la permitan, “llevará muchos años descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos”. Es por ello que urge, en primer lugar, limitar el uso de pesticidas y transgénicos. “España es el país más permisivo de la UE con el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y la comercialización de otras sustancias tóxicas, como el bisfenol A que en otros lugares como Francia está prohibido”.
Una permisividad, alerta la autora gala, con unas consecuencias más que visibles: “Las parejas españolas son las que más problemas tienen de infertilidad en toda Europa, al afectar a una de cada cuatro”. Al mismo tiempo, los cánceres de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ponen también de relieve el auge del origen fetal de las enfermedades en la edad adulta (presuntamente por el tipo de alimentación de la gestante). “La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya se está dando cuenta de estas consecuencias y reconociendo las deficiencias del principio toxicológico de que ‘la dosis hace el veneno’ debido a las indetectables hormonas sintéticas, como demuestra la mayoría de literatura científica sobre esta cuestión”, apunta Robin.

El cenit del petróleo lo será también de la comida barata

Tradicionalmente se ha relacionado el bajo coste de los alimentos con los monocultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir las plagas, así como otras técnicas modernas de producción a gran escala. Sin embargo, Robin afirma que “los precios de los alimentos que compramos en el supermercado son completamente falsos porque no incluyen los costes directos ni los indirectos”.
Los gastos derivados del tratamiento de las aguas contaminadas, del pago de las tasas por los gases de efecto invernadero, de las subvenciones (para el gasóleo, para exportar o directamente de la Política Agraria Común de la UE), así como de los sistemas públicos de salud, por el aumento de enfermos crónicos, son algunos de los costes asociados a la agroindustria que no se incluyen el precio de origen. “Si sumamos todos estos costes a los productos en origen, su precio subiría y serían más caros que los ecológicos”. Además, añade Robin, más de la mitad del precio está engordado por los intermediarios y finalistas.
Una realidad de la que no estamos muy lejos, según la autora gala, para quien antes o después tendrá que dispararse el precio de la comida, ya sea por el fin de las subvenciones (como se prevé con la PAC), por la creciente especulación bursátil con las materias primas en los mercados de futuro, o por el no menos inminente encarecimiento de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, debido a su cenit.
Los productos químicos utilizados en la agroindustria se elaboran a partir de petróleo y gas, por lo que un aumento en el precio de estos recursos, junto a la escasez de agua, pondría a la agroindustria en la encrucijada. “Esta es la gran debilidad de las industrias alimentarias. Se sustentan sobre un modelo que depende de los combustibles fósiles, y está claro que el precio de éstos será cada vez mayor, por lo que el de los alimentos será parejo. No tiene sentido que la alimentación en el mundo dependa de la producción de petróleo en una región tan convulsa como es Oriente Medio”, lamenta Robin.

Alimentos saludables en un mundo sostenible

Las perniciosas consecuencias para la salud y el medio ambiente de la agricultura industrial, así como la crónica de una muerte anunciada que Robin comenzó a describir antes incluso de que se produjesen las primeras crisis alimentarias en Latinoamérica (relacionadas con los biocarburantes) han llevado a la francesa a recorrerse el mundo en busca de alternativas ecológicas. Después de estudiar diferentes técnicas agroecológicas pudo comprobar que su rendimiento puede ser mayor que con técnicas propias de la agroindustria.
“Muchas veces, cuando hablamos de agroecología pensamos que se trata de volver a las técnicas empleadas por nuestros abuelos. No es así, se trata de prácticas mucho más complejas que dependerán de la zona geográfica donde se desarrollen, del tipo de cultivo o del tipo de tierra”, explica la autora. Sin embargo, Robin sí pudo comprobar que todos ellos coincidían en un principio básico: la complementariedad. “Se trata de un principio común mediante el que se busca complementar la biodiversidad del medio, mediante rotación de cultivos o interfiriendo en los ciclos biológicos de los insectos, para prevenir plagas y aumentar la producción”.

La demanda de productos ecológicos por parte de los consumidores ha aumentado proporcionalmente al deterioro de la cadena alimentaria, “pero la oferta todavía no llega para abastecerlos a todos”, apunta Robin. Para hacerla extensiva a todo el mundo no llega con la concienciación del consumidor, que al fin y al cabo es el que más poder detenta con sus decisiones de compra, sino que se necesitan medidas políticas concretas.
Entre las propuestas más urgentes para facilitar el cambio, la periodista cita “laprohibición de la especulación con alimentos, el fomento de la soberanía alimentaria mediante una férrea protección de los mercados y agricultores locales, y el acortamiento de las cadenas de distribución buscando conexiones directas entre consumidores y productores”. Solo mediante la eliminación de los intermediarios y finalistas, explica la francesa, el precio de los alimentos orgánicos se reduciría hasta en un 90%.
Las bases para posibilitar un cambio de modelo están puestas “desde hace muchos años”, pero de no iniciarse una pronta transición, advierte Robin, “no podremos anticiparnos a las crisis alimentarias que resurgirán en cualquier momento”.


Fuente: Elconfidencial.com

lunes, 26 de mayo de 2014

LA COMIDA EN VERANO

Crudités con tofunesa
y empedrat (ensalada de garbanzos)

En los tres meses de verano las plantas maduran, las flores y los frutos aparecen abundantemente.
Es una época en la que nos podemos acostar más tarde, sin embargo debemos levantarnos muy temprano.
Es importante mantener una actividad física para evitar que los poros se cierren y que el Ki se estanque. Emocionalmente conviene estar contento, celebrar y no guardar resentimientos. Así el Ki puede circular sin bloqueos y haber una comunicación armoniosa entre el interior y el exterior.
(Extraído del clásico de la Medicina China Nei Jing)

Según la teoría de las 5 transformaciones, el verano corresponde al flujo fuego.

En la naturaleza es el momento de la floración, pues se producen las células reproductoras, futuras semillas. Por eso las verduras en forma de flor, lo más expansivo de las plantas con sabor amargo, son una buena elección para el verano. Achicoria, escarola, alcachofas, flores de verano y otras que no son flor como el perejil, las acelgas, son un ejemplo de un sabor amargo saludable.

El sabor amargo proveniente de las verduras o los cereales tostados, tienen un efecto relajante, refrescante, laxante, algunas veces estimulante, pero no excitante, es decir no exasperan las glándulas suprarrenales, como lo hace el amargo café.


Arroz basmatti integral
aromatizado con limón y albahaca

Las verduras de fruto, como tomates, pimientos y berenjenas, expanden y enfrían más que las de hoja. Son aconsejadas en personas de fuerte consumo de proteínas animales; como embutidos y salazones.

Otros alimentos de esta estación, son las frutas, que aunque no disponen de almidón como las verduras y sí una cantidad importante de azúcar de rápida asimilación, tienen como propósito refrescarnos en la época estival, y comidas con moderación son un regalo de la naturaleza para equilibrarnos cuando hay temperaturas altas.



Los órganos que representan la energía fuego son el corazón y el intestino delgado. En Extremo Oriente se define el corazón con el yo o intimidad del alma. Es el lugar de conjunción y choque de las fuerzas del cielo y de la tierra, ocasionando la expansión y contracción rítmica del corazón que origina el latido. El corazón está dividido en cuatro pétalos o cámaras. Las dos regiones superiores se llaman atrios y las dos inferiores ventrículos. Los atrios son de tamaño más pequeño que los ventrículos, tienen paredes más finas y sirven para recoger la sangre que retorna del cuerpo o pulmones. Los ventrículos de mayor tamaño tienen paredes más gruesas y bombean la sangre al resto del cuerpo y pulmones.
El intestino delgado en Oriente representa el Ser. El 90% de los nutrientes se absorben en el intestino delgado, hay que mantenerlo limpio y flexible, evitando alimentos pegajosos, como mantequilla, productos untuosos, harinas y queso.

Los alimentos que nutren las funciones del intestino delgado y el corazón son : maíz, quinua, verduras de hoja grande, algas nori, alga dulse, alga kombu, alga agar-agar, calabaza de cacahuete, nueces, raíz de bardana, semillas tostadas, teka. Legumbres grandes: habas secas, judías rojas, pickles de corto tiempo,

Los alimentos que desequilibran la energía fuego son: todo tipo de embutidos, carnes rojas, quesos curados, estimulantes como café (cafeína), tabaco (nicotina), té (teína), chocolate (teobromina), azúcar, bebidas enlatadas, gaseosas, cocciones en horno y fritos, picantes, especias tropicales.


Cuando hay desequilibrios en la energía fuego suceden las siguientes manifestaciones físicas: enrojecimiento de la cara, hinchazón de nariz, rostro abotargado, endurecimiento o hendidura de la punta de la nariz, cambios en las manos.

También pueden ir acompañadas de los siguientes síntomas: superficialidad, falta de ritmo, incontinencia verbal, histeria, risa constante. La persona funciona para el público y en función del público. Con público suele ser animado y hablador, sin público entra en depresión, dando lugar a situaciones un tanto bipolares.

Un desequilibrio en la energía fuego puede llevar a desarrollar enfermedades cardiovasculares y condiciones subyacentes como arteriosclerosis, hipertensión, hipotensión, hipercolesterolemia, aneurisma entre otras.

En las sociedades tradicionales, los ataques cardiacos, embolias y problemas de presión, incluso en edad avanzada, son virtualmente desconocidos. La enfermedad cardiaca fue la primera molestia degenerativa vinculada por las investigaciones médicas y científicas con el estilo de vida moderno, especialmente con la forma moderna de comer.

El estudio Framingham del corazón ,estableció la dieta como el factor de riesgo más importante en el desarrollo de la hipertensión, paros cardiacos y embolias. Así mismo descubrió que numerosas condiciones cardiacas pueden no sólo prevenirse, sino también revertirse con una dieta equilibrada y actividad física moderada. Cuando la energía fuego está en equilibrio, la persona es carismática, apasionada, brillante, emocionalmente serena, empática, disciplinada, intuitiva, con una expresión viva.


Cuando hay desequilibrios en fuego como terapia se recomienda la respiración completa, la meditación, las artes dramáticas, danzas africanas, disciplina, ejercicios de visualización con una vela, vida con ritmo.

Si los problemas son por causas yang, es decir muy contractivos, como cuando decimos tiene el corazón apretado, se recomienda zumo de manzana tibio, sandía cocinada, sopa de maíz con cebolla y shitake, te verde, especialmente cuando hay niveles de colesterol alto, copos de alga nori, todos estos elementos yin equilibrados). Si los problemas son por causa yin, es decir más expansivos, es recomendable sopa de miso con hojas verdes, aceite de huevo, tamari, bancha o gomasio bancha, y otros específicos que deben ser supervisados por un consultor cualificado.



Artículo escrito por PATRICIA RESTREPO, directora del Instituto Macrobiótico de España y publicado en la revista Integral.
Fotos 1 y 2 y cocina de los platos: Agnès Pérez.